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Crece el miedo entre los entrenadores de la NBA a contagiarse por Covid-19 en Orlando

Crece el miedo entre los entrenadores de la NBA a contagiarse por Covid-19 en Orlando

Fecha: 30 Mayo 2020 00:04

Hasta seis técnicos principales están por encima de los 60 años e incluso algunos jugadores serían población de riesgo.

La NBA está más cerca de regresar tras el parón por el coronavirus. Todos los equipos han regresado ya a los entrenamientos después de que esta semana lo hicieran los últimos que aún no habían podido por restricciones estatales, o porque los dueños no lo habían considerado aún. Todo hace indicar que será a mediados de julio cuando regresará la competición.

Aún no se sabe el formato en el que se disputará lo que resta de la NBA en esa vuelta. Este viernes se hacía público un informe a través de encuestas a los equipos de cómo preferían regresar. El 53 por ciento de los 'general manager' preferían disputar directamente los playoff según se reinicie la competición, aunque falten aún más de diez partidos para todos los equipos de la temporada regular. Pero es que hasta un 83 por ciento votaba por ampliar el número de equipos habituales en esa postemporada a 20 o más.

Por ello, aún los clubes trabajan con muy pocas certezas de lo que tendrán por delante. Parece seguro que, a corto plazo, contarán con más de un mes para preparar la competición que termine siendo elegida. Todo apunta además a que será en Disney World, Orlando, Florida, el lugar donde se disputen todos los partidos en una macroconcentración. Las instalaciones que dispone la ESPN allí se´rian las más adecuadas para poder disputar lo que resta de temporada.

La cancha del ESPN Wide World of Sports Complex

La cancha del ESPN Wide World of Sports Complex REUTERS

Allí se acumularían miles de personas relacionadas con los equipos y la organización de la NBA. Aunque todos ellos pasarían controles previos, tal y como están haciendo en el regreso de la competición, aún hay dudas sobre si podría ser contraproducente tener a tanta gente en un mismo lugar, aunque las instalaciones de Disney World sean inmensas.

Una de las grandes preocupaciones es que entre esas personas habrá personas de riesgo irremediablemente. La NBA estudiaba limitar algunos espacios a cierta cantidad de personal, es decir, por ejemplo, que en el estadio y la pista solo estén los jugadores y un par de asistentes junto al entrenador por parte de los dos equipos. Pero, qué pasaría con las personas que entren dentro de esos rangos de riesgo que tengan un papel trascendental en las plantillas.

Entrenadores en riesgo

Las consecuencias del coronavirus han afectado sobre todo a las personas de más de 65 años o con algún tipo de patología previa que se agravaba por el contagio de este virus. Si hablamos solo de entrenadores principales, ya que en los cuerpos técnicos de los equipos de la NBA habría bastantes más, serían seis los que superan la franja de los 60 años y de tres que la superan.

Gregg Popovich, el 'head coach' de los San Antonio Spurs y ganador de cinco anillos con el conjunto tejano, sería el que más riesgo correría por el hecho de tener 71 años ya. El técnico que perdía a su esposa la temporada pasada después de una larga lucha encabeza la lista de los entrenadores más veteranos, aunque nunca se ha visto afectado por alguna enfermedad que le haya apartado de su carrera como preparador.

Gregg Popovich, entrenador de los San Antonio Spurs

Gregg Popovich, entrenador de los San Antonio Spurs

El entrenador principal de los Houston Rockets es Mike D'Antoni. El técnico de James Harden tiene 69 años y se perdió por primera vez un partido en su carrera por culpa de unos problemas intestinales la temporada pasada. Desde la ciudad tejana apuntan a que quiere entrenar a pesar de ser una persona de riesgo y que lo haría con mascarilla puesta durante todo el encuentro.

El tercero de los entrenadores principales más experimentados es Alvin Gentry. El maestro de Zion Williamson habló sobre esta cuestión con el periodista del New York Times, Marc Stein, y explicó que esto no le "afectará" ni le "impedirá" hacer su trabajo. "Voy a abordarlo con precaución, pero estaré inmerso en él totalmente desde un punto de vista competitivo", puntualizó el técnico de 65 años.

Cerca de esa cifra crítica que han establecido los especialistas hay otros tres entrenadores. Dwane Casey, técnico principal de los Detroit Pistons de 63 años, Terry Stotts, 'head coach' de los Portland Trail Blazers de 62, y Rick Carlisle, entrenador jefe de los Dallas Mavericks de Luka Doncic con 60 años.

Dos 'general manager' que hablaron con el periodista de la ESPNBaxter Holmes, ya expresaron que, basándose en la información que tenían, las personas con 60 años o más no estarían con el equipo "sean quien sean". "Da igual que sea el padre de una estrella o el general manager, no podrán ir", exponía uno de estos personajes trascendentales a la hora de tomar decisiones, pero que no revelaron sus nombres.

De hecho, en el entorno de la NBA se manejan listas con personal esencial y no esencial, sobre todo en caso de que la actividad se retome con viajes y no en una sola ciudad como el plan que ha cogido forma en Orlando. Por ahora sigue sin estar claro quién podría estar en el complejo y quién no, pero algunos miembros de equipos como preparadores físicos ven hasta en riesgo sus puestos laborales.

Jugadores afectados

Las anomalías cardíacas han dejado al mundo sin muchas promesas del deporte. En el caso de la NBA es llamativo el caso de Len Bias, ese alero que todo el mundo comparaba con Michael Jordan, elegido dos años antes que él. El jugador elegido en el Draft de 1986 murió un día después de ser captado por los Boston Celtics, aunque su fallecimiento siempre se relacionó al consumo de cocaína.

JaVale McGee, jugador de Los Ángeles Lakers

JaVale McGee, jugador de Los Ángeles Lakers REUTERS

Estas mismas anomalías no han frenado a otros muchos. En la NBA actual hay dos ejemplos claros de superación. Es famosa la imagen de Jeff Green, jugador de los Houston Rockets precisamente esta temporada, sin camiseta con una cicatriz en el medio de su pecho. El jugador se perdió la temporada del lockout cuando le detectaron un aneurisma de aorta, fue operado y, desde ese momento, pudo seguir con su vida baloncestística.

Más reciente es el caso de LaMarcus Aldridge, ala-pívot de San Antonio Spurs. Aunque la detección del síndrome de Wolff-Parkinson-White viene de 2007, en noviembre de 2017 tuvo que parar por culpa de una arritmia cardíaca menor. A pesar de que antes de que comenzara la temporada 2011/2012 se volvió a operar para corregir esos problemas, no pudo evitar que en la 2016/2017 se perdiera dos partidos seguidos.

Aunque no sean patologías con afectación respiratoria, aparato al que más afecta la infección por Covid-19, también entrarían dentro de esa población de riesgo. Más preocupación habría con JaVale McGee, pívot de Los Ángeles Lakers. El jugador fue hospitalizado la temporada pasada por una neumonía. Aunque el excéntrico jugador ha seguido su actividad deportiva con normalidad, este antecedente preocuparía al cuerpo médico californiano.

[Más información: La NBA se marca el 31 de julio como fecha para la vuelta de la competición]

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