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De la religión y la república a las reuniones con su ex marido: esto es lo que cuenta la biografía no autorizada de la Reina Letizia

De la religión y la república a las reuniones con su ex marido: esto es lo que cuenta la biografía no autorizada de la Reina Letizia

Fecha: 20 Febrero 2020 02:32

El libro “Letizia. La reina impaciente” llega a las librerías con un halo de polémica como un retrato de una persona perfeccionista que también tiene la voluntad “de ser normal”

La escena tuvo lugar después de un almuerzo familiar en el Palacio de la Zarzuela en el que el invitado principal era Constantino de Grecia. Tras la comida, una de las personas presentes empezó a hablar de manera ininterrumpida, como si fuera un monólogo, durante veinte minutos sobre el conflicto entre Estados Unidos e Irak. “Ya sabemos que eres la más inteligente de la familia. Pero, por favor, deja hablar a los demás”. De esta manera tan tajante, Juan Carlos I instó a su nuera Letizia Ortiz, antes de ser Reina de España, a que se callara y que dejara de hablar como si estuviera ante las cámaras presentando un Telediario.

Este es uno de los muchos episodios que se narran en uno de los libros que más expectación ha creado en las últimos meses y que narra la historia de una ambición. Y esta ambición es, nada menos, que la de una mujer que ha llegado a ser la Reina de España: Letizia Ortiz. Esta historia es la que encontrará el lector de “Letizia. La reina impaciente” escrito por el periodista argentino Leonardo Faccio y que llega mañana a las librerías de la mano de Debate. El autor, que ya publicó en el mismo sello una biografía de Messi, traza un relato sobre la vida de la monarca a partir de numerosos testimonios, entre ellos los de la propia Letizia, pese a que la Casa Real ha negado reiteradamente cualquier contacto de la Reina con Faccio. Sin embargo, en el libro aparecen transcritas más de una conversación entre ambos. Lo que parece indudable es que el periodista ha hablado con todo su entorno: desde Jesús Ortiz, padre de la protagonista, a su ex marido Alonso Gutiérrez pasando por sus compañeros en varios medios de comunicación en España y México o, incluso, su cosmetólaga.

Durante un encuentro en Gerona, Faccio cuenta que la Reina le asegura que “mi historia no tiene nada de mágico”, pero lo cierto es que algo de insólito tiene: ella es la responsable de que para muchos la Corona haya alcanzado el siglo XXI. En este sentido, su profesora de danza en Oviedo, Marisa Fanjul, al recordarla como una niña durante sus primeros pasos en un escenario interpretando “Cabaret” o “El lago de los cisnes”, comenta al periodista que “Letizia no era la bailarina perfecta. Pero con su elegancia mejoró notablemente el panorama de la realeza. ¡Es una reina modelo! La reina Sofía y las infantas caminaban como patos”.

Son muchos los temas que toca el libro y que permiten ver la evolución de la persona tras convertirse en la prometida del entonces Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón. La religión es probablemente uno de esos ámbitos, quizá de los más controvertidos, donde mejor se visualiza esa evolución. A este respecto tenemos el testimonio de una amiga de la agencia EFE que recuerda que “Letizia era republicana y la más renegada de nuestro grupo. No era nada espiritual. El tipo de persona que solo cree en lo que puede ver y tocar”. Por su parte, José Infante, compañero en TVE, rememorando cómo la entonces reportera fue recriminada por haber cometido errores en una retransmisión sobre temas religiosos, asegura en el libro que “Letizia se justificó diciendo que la religión no le interesaba. Dijo que sus padres la habían educado sin ninguna formación religiosa, y que ella era agnóstica”. Tiempo después, cuando debía casarse por la Iglesia tras haberlo hecho en el pasado por lo civil, un arzobispo en Madrid, le preguntó por qué tomaba esta decisión. “He visto la luz. Cuando conocí a Felipe, vi la luz de la fe católica”. La conversión de la actual reina no parece sorprender demasiado a su padre, Jesús Ortiz, el hombre a quien le gusta recitar los poemas antirreligiosos de León Felipe, y que explica a Faccio que en su familia “somos personas con amplitud de miras, personas sin complejos”.

Boda Real de Letizia y Felipe

La transformación llegó incluso a lo físico. Si durante su paso por la pequeña pantalla, Letizia solamente estaba interesada por la perfección de su dicción ante las cámaras, a partir del anuncio de su noviazgo con el entonces Príncipe las cosas cambiaron. Uno de los testimonios más curiosos del libro es el de Carmen Navarro, su cosmetóloga, quien dice que “estaba aterrorizada con su barbilla y su nariz. Pero lo que más le obsesionaba eran unas manchas debajo de los ojos producidas por el sol”. Navarro, como escribe Faccio, fue la encargada de proporcionarle los tratamientos adecuados para mejorar su piel: “exfoliación de células muertas, masajes faciales y radiofrecuencia para reafirmar los pómulos”. La cosmetólaga recuerda que a la futura Reina le costaba relajarse pensando si habría fotógrafos alrededor de la consulta. Pese a todo se fue transformando en la princesa que quería ser aunque, como dice Navarro, “el problema es que ella es muy delgada, y si el tejido es muy fino no puedes estirar. Yo le aconsejé rellenarse la cara”. Es decir, estirar las arrugas con ácido hialaurónico y botox, cosa que hizo.

Letizia Ortiz -“una buena alumna que no necesitaba ser ejemplar para sobresalir”, como anota su biógrafo- también queda dibujada en el libro en todo lo referente a su manera de enfrentarse a lo político y a lo social. En este sentido, resulta especialmente interesante lo que cuenta su exprofesor Fermín Bouza quien no la ve como una rebelde sino como “la representación de una juventud fronteriza, que vive apartada de la política, pero próxima a lo político”. Bouza tampoco ve diferencias entre la actual Reina y su suegra: “A Letizia no le interesa estar con la gente. Ese sentimiento de masas a ella no le gusta. En ese sentido, Letizia es como Sofía. Una reina que fue respetada, pero que no ha querido ser querida. La diferencia es que Letizia no se ciñe a las reglas y aspira a que la vean de otra manera. ¡Letizia es increíble! Ha conseguido, sin pretenderlo, no que se hable de la monarquía, sino de ella”.

Hay también, como se recoge en el libro, una voluntad de ser normal. Esto es lo que hace que, por ejemplo, una tarde 2014, cuando Letizia y Felipe eran todavía príncipes, asistiendo al cine con sus hijas, rechazaran fotografiarse con un niño. “Ahora no podemos. No estamos trabajando”, dijo la futura Reina. La privacidad ha sido y sigue siendo una de sus obsesiones. Posando antes los periodistas durante las vacaciones en Mallorca, cuando fue preguntada por un reportero por cómo estaba pasando esos días, ella contestó con otra pregunta: “¿Tú crees que esto son vacaciones?”

Los reyes Felipe y Letizia y sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, durante un paseo por la finca Raixa (Bunyola) dentro de sus vacaciones en Mallorca.

Sin embargo, con el tiempo ha logrado despistar a los “paparazzis” y alcanzar cierta privacidad que le permite reencontrarse en ocasiones con su exmarido Alonso Guerrero en alguna cafetería de Alcalá de Henares para conversar. “Yo no diría que soy un ancla, pero sí alguien sólido al que puede volver, porque yo no he cambiado. Ella siempre me escuchó. Ahora es una buena amiga”, asegura Guerrero a Faccio.

El periodista argentino volvió a ver a la Reina en un acto oficial en Girona donde pudieron dialogar. Faccio le preguntó si no le gustaría volver a atrás, cuando sus compañeros de Televisión Española la llamaban “la Ambición Rubia” o “la Ficticia”, o cuando firmaba con el seudónimo de “Ada” en un periódico mexicano. “Yo estoy muy bien así como estoy”, le replicó.


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