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Guerra en el Vaticano: el celibato eclesiástico enfrenta a los dos Papas

Guerra en el Vaticano: el celibato eclesiástico enfrenta a los dos Papas

Fecha: 15 Enero 2020 01:44

Polémica. Benedicto XVI pide al Papa Francisco que abandone la idea de ordenar sacerdotes a hombres casados

La realidad siempre supera la ficción, dice la sabiduría popular. Y en el caso de los dos Papas que cohabitan en el Vaticano desde la histórica renuncia de Benedicto XVI en 2013 y la elección de Francisco como sucesor, una frase nunca pudo ser más acertada. La reciente película de Fernando Meirelles estrenada en Netflix retrata a dos Pontífices que reflexionan sobre la vida como viejos amigos o ven juntos un partido de fútbol en televisión, aunque apoyen a equipos rivales. La realidad es que las escasas pero puntuales intervenciones públicas del Papa emérito relativas al gobierno de la Iglesia están dificultando las reformas emprendidas por el Papa Francisco y poniendo en cuestión la difícil convivencia de dos Papas en una misma época histórica.

El último episodio de esta batalla que divide el Vaticano se produjo esta misma semana. El diario francés 'Le Figaro' adelantó algunos extractos de un libro firmado por Benedicto XVI y el cardenal conservador Robert Sarah, prefecto de la Congregación para el Culto Divino, en el que ambos hacen una defensa a ultranza del celibato eclesiástico y exigen al papa Francisco que abandone la idea de ordenar sacerdotes a hombres casados de reconocida fe católica, los llamados 'viri probati', para hacer frente a la falta de vocaciones en zonas remotas de la Amazonía. "El celibato es indispensable para que nuestro viaje hacia Dios siga siendo la base de nuestra vida", escribían a cuatro manos -aparentemente-- el papa emérito y el cardenal de origen africano en 'Desde lo profundo de nuestro corazón', a la venta este miércoles en Francia.

La publicación del libro en este momento no es casual. En las próximas semanas el Papa Francisco dará a conocer la exhortación apostólica postsinodal (documento papal) en el se espera recoja algunas de las conclusiones aprobadas por los obispos en el Sínodo sobre la Amazonía celebrado en octubre en el Vaticano, y autorice la ordenación como sacerdotes de hombres casados y reconocidos por la comunidad, con experiencia como diáconos permanentes y una formación adecuada para el presbiterado, en algunas zonas de este extenso territorio.

La intervención del Papa emérito contra esta posible apertura fue interpretada como una injerencia y una presión al Pontífice sin precedentes. El Vaticano esperó varias horas para responder a la polémica. En una breve declaración, el portavoz de la Santa Sede, Matteo Bruni, recordó que el Papa Francisco siempre había defendido la importancia del celibato eclesiástico. De hecho, la propuesta de los obispos durante el Sínodo abre las puertas únicamente a la ordenación sacerdotal de personas muy concretas en zonas determinadas de la región amazónica. Sin embargo, los sectores más conservadores dentro de la Iglesia y de la curia romana, representados entre otros por el cardenal Robert Sarah, consideran que esta apertura supondría el principio del fin del celibato sacerdotal.

Maniobras de ciertos sectores

Superando una vez más cualquier ficción cinematográfica, un día después de que estallara el escándalo, el histórico secretario de Benedicto XVI, monseñor Georg Gaenswein, anunció que, "siguiendo las indicaciones del Papa emérito", había pedido al cardenal Sarah retirar el nombre del Pontífice alemán como coautor del libro así como su firma de la introducción y las conclusiones del texto. Según Gaenswein, el Papa emérito sabía que el cardenal estaba preparando un libro y le había enviado un texto suyo sobre el sacerdocio autorizando a Sarah a utilizarlo como quisiera, pero "no había aprobado ningún proyecto para un libro firmado conjuntamente".

Un malentendido, aclaran fuentes oficiales, que evidencia la facilitad con la que ciertos sectores de la Iglesia maniobran para enfrentar a los dos Papas y deja en muy mal lugar al cardenal africano. Sarah no ha tardado en defenderse y publicar a través de las redes sociales la correspondencia intercambiada con Benedicto XVI en la que le autoriza a publicar sus reflexiones acerca del sacerdocio. En las páginas del libro que corresponden exclusivamente al Papa emérito, Ratzinger defiende el celibato como "una señal de libertad y de renuncia a cualquier compromiso". Una elección sin la que no es posible "seguir la llamada de Jesús", escribe.

En un intento de minimizar esta nueva crisis, el director editorial de los medios vaticanos, Andrea Tornielli, señaló que el celibato sacerdotal no es un dogma sino una disciplina de la Iglesia católica de rito latino. Y recordó que el propio Benedicto XVI admitió el regreso de sacerdotes anglicanos casados. Pero más allá de las diferencias teológicas, el escándalo pone en entredicho las funciones y límites del pontificado emérito y corre el riesgo de enturbiar la relación aparentemente cordial entre los dos.

Cuando el Pontífice alemán anunció su dimisión prometió "respeto y obediencia incondicional" a su sucesor. A partir de ese momento, se dedicaría a una vida de retiro y oración, aseguró. Sin embargo, nunca abandonó el Vaticano y ni siquiera dejó de vestir el hábito blanco, hasta entonces privilegio exclusivo del Obispo de Roma. Guardián de la moral católica durante el pontificado de Juan Pablo II como prefecto para la Doctrina de la Fe, en estos siete años Benedicto XVI ha continuado expresando sus ideas en libros y artículos que han puesto en aprietos a Francisco y le han convertido en paladín de los conservadores, hasta el punto de que existe una corriente que le considera el único y auténtico Pontífice. "Basta. Existe sólo un Papa y no soy yo", sentenció en una carta dirigida al cardenal alemán Walter Brandmüller. En el Vaticano, en cambio, no todos están de acuerdo.


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