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Pedro Sánchez cede y vuelve a reconocer a Quim Torra como interlocutor

Pedro Sánchez cede y vuelve a reconocer a Quim Torra como interlocutor

Fecha: 11 Diciembre 2019 03:09

Bruselas. Puigdemont trata de influir en la investidura de Pedro Sánchez desde Waterloo Pactos. Junqueras exige "cesiones concretas" a los socialistas Primera reunión. PSOE y JxCat proseguirán las conversaciones para la investidura tras su primera reunión

La presión de Carles Puigdemont para condicionar las conversaciones entre el PSOE y ERC sobre la investidura empieza a surtir efecto. Pedro Sánchez aceptó este martes rehabilitar políticamente a Quim Torra como un interlocutor válido para negociar la salida al "conflicto político" catalán.

La tercera reunión entre los equipos negociadores de los socialistas y los republicanos -la primera celebrada en Barcelona- alumbró un nuevo comunicado conjunto rubricado por el PSOE, el PSC y ERC en el que las partes se comprometen a "abordar" la negociación sobre el "conflicto político desde el respeto y el reconocimiento institucional mutuo".

A pesar de que se evita mencionar al president, el PSOE acepta, así, restablecer la relación institucional con la Generalitat, totalmente dinamitada a raíz de las protestas contra la sentencia del 1-O y de la resistencia de Torra a condenar la violencia.

Sánchez pasa de no descolgar el teléfono al jefe del Ejecutivo catalán a declarar "respeto y reconocimiento institucional" a una Generalitat, que continúa impulsando el desafío secesionista y que sigue dirigida por un Torra que pide "altos niveles de sacrificio" a los catalanes para consumar la secesión y que se enfrenta a la inhabilitación tras admitir ante el juez haber "desobedecido".

Tanto el PSOE como ERC buscan protegerse del boicot del ala más dura del independentismo. La que Puigdemont pilota desde Waterloo en línea directa con los Comités de Defensa de la República (CDR), según reconocieron a este diario fuentes de la cúpula republicana.

Las exigencias de JxCat

Estas fuentes admiten que el principal objetivo de la reunión celebrada en Barcelona era "salvar la presión de JxCat", iniciada el lunes, cuando el prófugo reunió a Torra y a todos los cargos neoconvergentes para encarecer la investidura, introduciendo nuevas exigencias a las planteadas por ERC, que no veía "necesario" incluir a Torra en la mesa de negociación sobre el "conflicto político catalán", tal y como expresó públicamente el coordinador nacional de los republicanos y vicepresidente del Govern, Pere Aragonès.

"Cualquier diálogo para encontrar una solución al bloqueo institucional en Cataluña debe incluir al principal grupo del Parlament y a quien ostenta la presidencia de Cataluña, y se debe enfatizar la importancia del reconocimiento de interlocuciones y ese respeto institucional", proclamó Laura Borràs, en calidad de portavoz, tras finalizar la reunión en Waterloo. "Respeto y reconocimiento institucional" que este martes fue literalmente concedido por el PSOE.

De no haber accedido, JxCat pretendía culminar su maniobra de boicot este jueves en el Parlament, obligando a ERC a posicionarse y votar una resolución en la que los de Puigdemont pedían forzar al PSOE a aceptar un diálogo "entre iguales" que incluya una "interlocución sólida" entre Sánchez y el president Torra para acordar "un referéndum de autodeterminación" en una negociación bilateral supervisada por un "mediador internacional", un relator, la figura que finiquitó abruptamente la negociación iniciada en Pedralbes el 20 de diciembre de 2018.

Tras conocer que el PSOE había cedido en ese punto, JxCat anunció que retiraba su moción para "facilitar" la negociación sobre la investidura de Sánchez. Negociación en la que el PSOE aceptó incluir al partido de Puigdemont con una reunión celebrada el pasado miércoles, a pesar de que sus votos no son necesarios para que el candidato socialista sea ungido. Los herederos de CDC están a la espera de que los socialistas vuelvan a citarlos con el fin de proseguir con las conversaciones.

La amenaza de Puigdemont

"Es una decisión de oportunidad política, de interpretar que en Madrid hay unas negociaciones y que este debate podría generar complejidad o introducir elementos de complicación en este momento de las negociaciones", alegó el habitualmente beligerante portavoz de JxCat en el Parlament, Eduard Pujol.

Con todo, Pujol avisó de que su partido se reserva el derecho a reactivar la moción para volver a introducirla en los debates del Parlament "llegado el momento", pues recoge su punto de vista sobre "las relaciones entre España y Cataluña" y "esa postura no cambia, sigue siendo la misma".

Puigdemont ha logrado, por el momento, evitar que ERC acapare todo el protagonismo en la negociación de la investidura, pero no descarta regresar a una posición de bloqueo al Estado y señalamiento a los republicanos si estima que el rédito obtenido en las conversaciones con el PSOE no le permite promocionarse ante la parroquia separatista como el responsable de haber conseguido doblegar a Sánchez.

Los CDR siguen actuando en sintonía con el prófugo y Puigdemont también contempla esa baza para seguir influyendo en la investidura. Ya lo comprobó este martes ERC, que amaneció con una pintada en su sede que rezaba: "La autodeterminación no se negocia". También al partido de Junqueras iba dirigido un comunicado lanzado por los radicales, en el que tildaban de "fraude" e "insulto" la negociación entre el PSOE y ERC.

Área Metropolitana de Barcelona

Eso explica que, aunque la pretensión inicial de ERC era arrastrar al PSOE a celebrar la reunión en el Parlament, para evidenciar que el Gobierno estatal se decide en la "sede de la soberanía de Cataluña", acabara aceptando trasladar el encuentro a la sede del Área Metropolitana de Barcelona para resguardarse del fuego amigo independentista. Estas cautelas explican también que la cita empezara a las 10 horas, cuando se había comunicado a la prensa que lo haría a las 12 del mediodía.

Se da la circunstancia de que la cita tuvo lugar en la sala en la que se reúne habitualmente el Gobierno del Área Metropolitana de Barcelona, ente supramunicipal que agrupa a la capital catalana y los 35 municipios que la rodean y que dirige un cuatripartito formado por los comunes, el PSC, ERC y JxCat y presidido por Ada Colau.

No es éste un gesto menor, puesto que la negociación de la investidura está íntimamente ligada con la gobernabilidad de la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona. Un acuerdo de ERC con el PSOE podría derivar en un pacto para que los comunes apoyen los Presupuestos de la Generalitat, prorrogados desde 2017, y para que ERC permita aprobar las cuentas de Colau y el PSC en el Consistorio.


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