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Los trotamundos del Fuenlabrada: "En Ucrania el presidente venía con metralletas"

Los trotamundos del Fuenlabrada:

Fecha: 5 Diciembre 2019 00:24

Segunda. Así está la clasificación

En las gradas del Fernando Torres, el estadio del Fuenlabrada, hay aficionados que conocieron al club en campos de tierra, en aquellas matinales de bocata de panceta y duelos con el Navalcarnero o el Alcorcón. Ahora, giros del balón, ven a su equipo peleando en lo alto de Segunda. A pesar de ser un recién ascendido y manejar el presupuesto más bajo de la categoría (cuatro millones contra los 29,2 del Girona), el domingo derrotaron al líder, un Cádiz que llegaba lanzado. «Mantenemos una base buena, y tenemos un vestuario muy unido. Hay ilusión y experiencia», dice el entrenador, Jorge Meré, mirando hacia el núcleo de veteranos que sujeta al grupo. EL MUNDO charla con cinco de ellos, tipos con kilómetros y anécdotas para amenizar cualquier sobremesa. De presidentes con metralleta a la verborrea de David Vidal. De Ucrania a Australia, con parada en Fuenlabrada. Suman, entre todos, 65 cambios de equipo.

Oriol Riera (33 años. 13 clubes)

Su niña pequeña le llevó a Fuenlabrada este verano, cansada de Australia. «Quería volver a España. Echaba de menos a la familia», explica Oriol Riera, uno de los nombres con más currículum en el equipo revelación de Segunda. La aventura en Sydney le encantó. «Ciudad preciosa. Muy cara, eso sí. El fútbol allí es diferente, pero nos vino muy bien a la familia. Mis niñas hablan inglés como nativas. Lo malo eran las 24 horas de viaje desde Barcelona», cuenta este canterano azulgrana al que Ronaldinho vaciló en su primer viaje con los mayores. «Cuando debuté con el Barça, en un viaje a Oporto, me hizo llevarle la maleta todo el rato, hasta el hotel. En la cena todos me aplaudieron». Ahora, dice, la relación entre veteranos y jóvenes ha cambiado mucho. «Te descuidas y terminan gastándote bromas ellos», dice un delantero que no duda cuando se le pregunta por su mejor recuerdo como profesional: «Los dos goles que con Osasuna le hice en El Sadar al Madrid de Ancelotti, el que acabó ganando la Décima».

Cristóbal Márquez (35 años. 18 clubes)

Otro de los veteranos del vestuario, como Juanma Marrero. Márquez recupera en la medular y da salida, con calidad, en un bloque muy sólido. Su pasaporte pesa por la cantidad de sellos que luce. De Indonesia a Australia. También Grecia. «Ahora la Segunda española te permite ganarte la vida, y sin riesgos», matiza, con el recuerdo de sus peripecias en Ucrania, por ejemplo, con el presidente del club (el Karpaty) llegando a los entrenamientos rodeado de metralletas. «La sesión se paraba y había que ir a saludarle. Y en las reuniones en su despacho, te quitaban el móvil para que no le grabaras», repasa el jugador madrileño. «Yo eso lo viví también en Rusia», añade Chico Flores, antes de salir a posar para el fotógrafo bajo la lluvia. En el césped, Cristobal recuerda otra: «En Ucrania, al presidente, cuando iba a pescar, si no le picaban, le echaban los peces para que no se enfadara».

Chico Flores (32 años. 14 clubes)

En la sala de prensa donde se sienta con sus compañeros, acaba de comparecer el entrenador ante sólo cuatro periodistas. Mediáticamente, Madrid y Atlético absorben todo el foco en la región. «Pero estamos haciendo ruido, ¿no?», pregunta Chico, el rostro más conocido del vestuario. «La Segunda ha mejorado mucho, ahora es una categoría muy atractiva. Se paga al día y las instalaciones han mejorado. El Fuenla acaba de llegar a la elite, pero tiene las ideas claras y la gente dentro del club trabaja muy bien. Nos lo ponen fácil. Y luego, los resultados están llegando», analiza. Hugo Sánchez le hizo famoso en 2009 al convertirle en la sombra de Xavi durante un Almería-Barça. Marcaje férreo al hombre más propio de otras épocas. Del técnico mexicano recuerda su parte del entrenamiento más original. El antiguo ariete quería que imitaran su suerte suprema. «Ponía a los delanteros en fila en el borde del área y les lanzaba la pelota para hacer chilenas. ¡A esa distancia de la portería! Acababan con los riñones destrozados», rememora Flores, fichaje estrella del Fuenlabrada. «Tenemos muy buen ambiente. Hoy mismo se vienen todos con sus familias al cumple de mi mujer. Parque de bolas incluido». En esas citas, no faltan buenas historias de Chico: «En Qatar menuda se montó al desnudarme el primer día en el vestuario. Se escandalizaron todos los compañeros. Se ponían de rodillas, me gritaban, decían que me tapara... Otras costumbres», relata un defensa que ha pasado por Inglaterra, Italia y Rusia.

Juanma Marrero (37 años. Siete clubes)

El capitán lleva desde 2016 en el Fuenlabrada y con un gol suyo al Recreativo ayudó al ascenso. «Los resultados hacen que los rivales nos respeten. Se vio ante el Cádiz. Pero queda mucho. Sólo pensamos en lograr los puntos para salvarnos, y después si hay que soñar con más, pues soñaremos». Jugó en Las Palmas, Huesca, Oviedo, Numancia... Fútbol de todos los colores. «Gente como Juanma ha transmitido la idiosincrasia del club, que aunque es humilde, tiene arraigo en la ciudad», detalla su entrenador. Marrero no olvida a otro técnico anterior, una leyenda de los banquillos modestos: David Vidal. «Era un visionario. Y sus discursos, únicos. Un día colocó de mediocentro a un defensa y le echaron en la primera parte. Al descanso, perdiendo 0-3, él mismo se decía 'momento delicado, David, delicado'».

David Prieto (36 años. 13 clubes)

«Pero mírale, si está mejor ahora que hace una década», dice Chico Flores sobre Prieto, trotamundos andaluz como él. Llegó a principios de año al Fuenlabrada, cuando estaba sin equipo y pensando en la retirada. Meses después logró el ascenso a Segunda tras seis intentos en otros clubes. «Somos veteranos, sí, pero yo creo que esto ayuda en una división tan dura. Además, el fútbol ha cambiado mucho. La prevención de lesiones, la alimentación, el entrenamiento... Antes era mucho salir a correr, y ahora está todo mucho más tecnificado», comenta este zaguero que debutó en el Sevilla de Caparrós. «Con 36 años intento disfrutar de cada día, porque no sabes lo que te queda. ¿Y la familia? Mi niño ha ido a seis colegios, con esta vida que llevamos, pero dice que mejor. Que así tiene amigos en todas partes».

En su top de anécdotas, varias con Juan Carlos Ríos, entrenador gaditano que tuvo en el Xerez y que visualizaba los partidos el día antes. «Nunca acertaba». Su método era curioso. «Tras llevar ya tres semanas con nosotros, siempre perdiendo, llegó el lunes y se presentó como si fuera su primer día. 'Hola, me llamo tal y este es mi segundo, etc, etc', haciendo todo el número. Flipando en el vestuario, le preguntamos: 'mister, ¿qué hace? Si ya le conocemos...'. Y él va y suelta: 'Sí, pero coño, como dicen que a entrenador nuevo, victoria segura... Pues vamos a probar'».


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